Los desafíos que presenta pensar en un nuevo escenario para el cooperativismo de trabajo a nivel nacional.
Repensar el mundo actual en el contexto del cooperativismo incorpora de manera directa un esquema de valores y acciones que le dan mayor importancia al concepto de «trabajo» como agente socializador, con características particulares que lo distancia de la idea clásica acuñada en la revolución industrial.
En este marco, entendemos necesario re discutir la idea de productividad, término que ha sido vapuleado y mercantilizado por el discurso hegemónico que hoy nos domina y que desde hace muchas décadas se le ha impuesto al cooperativismo.
Como todo concepto es necesario explicitar su mirada ideológica. Para el neoliberalismo, el trabajo es un engranaje más del sistema económico, quizá uno netamente utilitarista. Para el capitalismo la ganancia neta está por encima del bienestar social y de la vida comunitaria. Ahí estamos; hombres y mujeres como un mero producto.
Pero atención, no es que nosotros venimos acá a desterrar el concepto de productividad. Nada de eso. Entendemos que es necesario resignificarlo. Al pensar productividad como concepto desde el cooperativismo se hace necesario mirar a la economía desde otra lógica. Es decir, no podemos seguir escondiendo el concepto solo porque creemos que en sí mismo encierra una sola racionalidad: la neoliberal. Miopes y tercos seríamos si no adoptamos otra postura. Con certeza se puede plantear que es necesario resinificarlo a la luz de miradas ideológicas distintas al neoliberalismo e incluso a la racionalidad capitalista vista desde el marxismo. Porque de todas maneras por una cuestión hasta cultural se tiende a hacer evaluaciones sobre las cooperativas de trabajo que incorporan de manera directa y univoca la visión de productividad siempre ligada a una ecuación que dice que la ganancia es más importante que la sostenibilidad social del trabajo, induciendo la idea que la política pública acertada es aquella que piensa en puntos de equilibrio y desarrollo solo vinculado a factores y variables de mercado desconectadas de la realidad social de las y los trabajadores/ras
Cuando hablamos de productividad no hablamos desde el principio de plus al valor relativo o absoluto como lo analiza el marxismo, porque los esquemas mismos de organización del trabajo son distintos en una empresa capitalista a la de una cooperativa, incluso bajo el mismo paraguas que supone el estado capitalista. Es tomando en cuenta la virtud más reconocible del sistema cooperativo que se puede incentivar a redefinir o refundar nuevas discusiones sobre algunos conceptos de la economía de los/as trabajadores/as, sin entrar al debate profundo (quizá para estos fines estéril) de la idea de clase. Pensar en productividad para una comunidad económica cuyo fin es el lucro no puede y no debe trasladarse a una comunidad cuyo fin es opuesto. Para nosotros lo importante es cooperar, compartir y construir a partir de lo acumulado y acumular más si es posible, siempre y cuando esto signifique que la comunidad crezca en participantes sociales y no en las ganancias económicas simplemente.
Si para la comunidad cooperativa productividad es el resultado de la cobertura de las necesidades del lucro, tal vez no estemos hablando de una cooperativa en el sentido ético de la palabra. Pero no se puede decir que no sea parte de la comunidad económica. Para el mundo cooperativo este es el desafío: la construcción de una comunidad económica que comparta una serie de conceptos que están presentes en la sociedad tal como la conocemos, y que desde ahí la ideología cooperativa impulse un sentido subjetivo que permita quienes la integran reconstruirlo, compartirlo y difundirlo.
En otro orden de cosas la mirada neoliberal sobre el concepto de productividad, gestión, éxito, etc. no necesariamente está vacía de contenido ideológico. Acá aparece otro concepto que quizá englobe al concepto de productividad que es el de “comunidad con gestión económica”.
Esta idea, así como la de «comunidad económica para el lucro» tienen un rasgo común, el interés económico sobre los contenidos ideológicos que quedan en un segundo plano con respecto a los mecanismos de subsistencia sea cual fuere el contenido de la acción. Por lo que poner en discusión el concepto de productividad en la vida económica del sistema cooperativo se hace imperante (para no decir urgente). Es necesario abrir el camino de la discusión a nuevas ideas que den trascendencia a la gestión cooperativa como alternativa económica y social a la sociedad actual.
Las ganas de trabajar vs el éxito.
Hoy existen cooperativas que surgen de empresas recuperadas como una forma de sostener la fuente de trabajo. Estas son producto de la unidad de mujeres y hombres que tienen un arraigo cultural con sus oficios, para ellos la vida está estructurada por el trabajo y las relaciones sociales que este les genera, juntarse armar una cooperativa autogestionada ha sido una salida laboral pero fundamentalmente cultural. Ejemplos hay varios, por ejemplo está el caso de la Cooperativa OLMOS, que es un claro ejemplo entre el pasado, con nombre de S.A, y el futuro como cooperativa. Pero su suerte no la ha favorecido. Es que no se pude pretender «éxito» inmediato a los brazos de los pobres cuando las variables económicas se mueven con los dedos de la especulación de empresarios que solo les importa el lucro, por encima de su identidad nacional. Uruguay y la zona que comprende Empalme Olmos, necesita que toda la sociedad acompañe los riesgos que deben asumir los gobiernos nacionales y locales en defensa de la“comunidad con gestión económica”. Como única alternativa a la sobrevivencia del pueblo y como ejemplo de los riesgos que debemos asumir como sociedad, sin inhibir las responsabilidades de los colectivos cooperativos que asumen la gestión. Subsidiar parte del costo de la energía, impedir el ingreso de importaciones que compiten deslealmente con lo que se produce con mano de obra nacional, mayores incentivos para el recambio de maquinarias con muchos años encima, son algunas de las necesidades que enfrentan los y las cooperativistas que tomaron el camino de la autogestión.
Cooperativas sociales: el Taylorismo cooperativo del estado.
La mirada del trabajo como “método” organizativo de la sociedad también estuvo asociada a cierta idea de conformar una mirada sobre el país productivo, que enfrentaba a generaciones de poca o escaza vinculación con el trabajo. El Ministerio de Desarrollo Social entiende que este es uno de los desafíos más importantes ya que en sus políticas no solo incorpora esquemas de formación y capacitación socio laboral, sino que promueve la organización del trabajo por medio de los principios y valores cooperativos con lo que esto significa: una adecuación de todos los recursos del estado vinculado al mundo del trabajo, porque todos sabemos que no es lo mismo una cooperativa social que una empresa S.A.
Junto a esto se le suma el desafío de generar por medio de las cooperativas agentes de socialización que vayan poco a poco madurando una idea de convivencia social y con ello incorporar iniciativas en la búsqueda de salidas colectivas a la problemáticas del trabajo del futuro.
Pasamos la década de esta experiencia y el movimiento cooperativo de trabajo debe tener la madures para evaluar y ser propositivo. Es por esta razón que junto con CUDECOOP se pensó y se evaluó la reforma del capítulo referido a las cooperativas sociales de la ley Nº 18.407 y esto para la FCPU es un gran paso. Entendemos que esto es vital para mejorar las rutas de salida a ser cooperativas de trabajo y con esto obtener independencia y autonomía en la toma de decisiones generando más posibilidades de mejora de los ingresos.
Girando sobre ruedas.
Hoy el transporte es uno de los sectores más grandes del cooperativismo de trabajo. Es para la FCPU un orgullo y un desafío sostener el cooperativismo en este sector. En el último tiempo sufrimos la caída de una cooperativa y el impacto en el sector fue muy duro, pero debemos decir que las restantes cooperativas pusieron el trabajo e inteligencia necesarias para poder absorber a la mayoría de los trabajadores, realizado de manera democrática en asambleas multitudinarias. Es necesario plantear algunas reivindicaciones que son justas.
Es importante que la población conozca con claridad cuánto impacta los distintos tipos de boletos del transporte público montevideano en las cooperativas y cuanto en las S.A , el impacto en las cooperativas es mayor pero para la organización esto no es otra cosa que “comunidad con gestión económica” no hay lucro, para el lucro se necesita competir para ventaja. Para los/as trabajadoras/es cooperativos del transporte los principios cooperativos son y deben ser el emblema.
Las cooperativas tienen un componente social que va de la mano de trasladar gente de los barrios más humildes absorber los costos del transporte público requiere de esquemas solidarios porque el boleto no es ni debe ser fuente de ganancia.
El sector se prepara para el trabajo del futuro incorpora coches híbridos es el hito cooperativo más importante (pensar y trabajar por la salud y el medio ambiente). Unido a ello viene la incorporación de conocimiento y tecnología en sus talleres mecánicos, junto a alianzas intercooperativas para pensar la tecnología en el futuro para el sector.
Hay que estudiar junto con todos los organismos sobre importación y la venta de coches así como también estrategias para adquirir insumos de alto costo provenientes del mundo capitalista especulador. Tal vez la salida una salida esté vinculada al intercooperativismo internacional. Ojalá.
Cuidarnos y cuidarse.
Es un honor para la FCPU compartir el Consejo Consultivo del Sistema Nacional de Cuidados en el marco de políticas públicas que permiten la participación y la inserción de la sociedad civil, en un tema tan sensible como es el de los cuidados. Para nuestra organización hay más de una preocupación permanente. Estamos trabajando fuerte en la defensa y la creación de soluciones para atender las cuestiones vinculadas a la primera infancia, género y la tercera edad. Estos son temas de todas y todos.
Estar en el consultivo de cuidados significa un aprendizaje tanto en lo específico de cuidados como en lo gremial y organizacional. La agenda de derechos es de parte de la vida de nuestro país, avanzar y mejorar basándonos en la participación es nuestro desafío. No alcanza solo con formar a las cuidadoras/es, si su salario sigue disminuido es complejo que se reconozca el oficio. No alcanza con tener cada vez más centros de atención a la primera infancia con educadoras y educadores, si las condiciones edilicias son precarias y los niños y niñas comparten espacios pobres para una educación pobre.
Para la FCPU las condiciones de trabajo son fundamentales. A través del sistema cooperativo podemos garantizar en la organización del trabajo y la democracia, un salto en calidad con pretensiones de cambio social.
Estamos construyendo un camino donde participar para diseñar la política pública en democracia, accionando mecanismos de participación real harán posible cumplir con los objetivos del milenio.
Para eso estamos obligados a realizar un compromiso serio en el marco del cooperativismo de trabajo en la formación y capacitación de nuestros cooperativistas aprovechando al máximo todos los programas que desarrollan educación para siempre imponer un corte transversal hacia el cooperativismo. Ejemplos de esto realizan las cooperativas de cuidados Codof y Caminos, una experiencia de cómo las cooperativas pueden aportar al Sistema Nacional de Cuidados.
Confiamos en que podemos dar respuesta al programa de cuidadores personales para mejorar la calidad de lo que actualmente el SNC ofrece, consciente de que para ello debemos trabajar en el camino del diálogo con las autoridades de SNC y nuestra federación.
Estamos abiertos al diálogo y a la coordinación permanente con distintas organizaciones para articular y hacer esfuerzos para no multiplicar recursos. Hay mucho por hacer y la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay desde hace 55 años lucha por una sociedad mejor en la ideología del cooperativismo que encierra la idea fuerza en la igualdad.
Vamos a juntarnos.
Existe una alianza estratégica para el cooperativismo de trabajo a nivel nacional e internacional. CUDECOOP y ACI son las entidades que nos integran y es allí donde establecemos el diálogo fraterno con y sin consenso. Para construir una idea de producción es necesario juntarnos, creemos que por ejemplo el sector de ahorro y crédito es vital para pensar el trabajo o el cooperativismo de vivienda como un gran motor generador de empleo. También está el sector consumo y las posibles tiendas de productos cooperativos, las cooperativas agrarias que ya desarrollan estrategias integradoras del cooperativismo de trabajo. Comisión Nacional de Fomento Rural es un aliado estratégico para trabajar con las cooperativas del interior vinculado a pequeños establecimiento de producción. También debemos sumar otros actores, FUNDASOL o el CCU que vienen aportando al cooperativismo en general desde hace más de medio siglo.
El desafío para los nuevos hitos de la producción mundial es estar unidos en la ética de los principios cooperativos reconociendo las diferencias y fortaleciendo lo que nos da vida común.
Por Luis Alvez (presidente de FCPU)