A un año de su reapertura, la curtiembre “El Águila” celebró el pasado lunes 1° su primer aniversario con la visita del presidente José Mujica y el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Eduardo Brenta, así como de otras autoridades oficiales. Al evento asistió una delegación de la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay (FCPU). El emprendimiento tiene una plantilla de 233 trabajadores, de los cuales 9 son contratados, 13 son eventuales y los 211 restantes son cooperativistas. La nueva empresa cuenta con un contrato con el Frigorífico Canelones a 36 meses, que oficia como una especie de garantía. “Curtimos, del frigorífico, entre 850 y 900 cueros diarios; otra parte del proceso de esos cueros se realiza en China, Brasil y en algún país europeo”, explicó Ricardo Pérez, presidente de la cooperativa. El Águila procesa otros 350 cueros diarios, con un mayor valor agregado. Esos productos se comercian con productores uruguayos de calzado, que encontraron en la curtiembre una solución para el proceso de fabricación.
Una de las mayores preocupaciones de los trabajadores pasa, hoy en día, por la renovación de la maquinaria, la mayoría en una situación comprometida tras muchos años de nula inversión. Por eso, los cooperativistas esperan, de parte del Fondo de Desarrollo (FONDES), un crédito por US$ 2.850.000, que se encuentra en la fase de estudio técnico. Los objetivos: comprar la fábrica, mejorar los impactos en el medio ambiente y actualizar la maquinaria. La tasación de las instalaciones de la fábrica asciende a US$ 1.200.000 y los trabajadores aspiran a que el dueño las venda a un precio adecuado, aunque aún no han tenido una respuesta de los propietarios. En una primera instancia, la solicitud al FONDES incluye unos US$ 600.000 para la instalación de nuevas piletas para el tratamiento de efluentes. Pero los desafíos a futuro son varios. En materia de inversiones, los trabajadores también aspiran a comprar cadenas, elevadores, una escurridora y una máquina para producir calzado.
Tras un extenso diálogo con los trabajadores, el presidente Mujica, junto al ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, el presidente del Instituto Nacional del Cooperativismo (INACOOP), Fernando Berasain, el intendente de Florida, Carlos Enciso, y el presidente de la cooperativa El Águila, Ricardo Pérez, participó del acto de conmemoración del primer aniversario. Allí, instó a los trabajadores a cuidar el trabajo y la vida de la familia de los compañeros: “Estos emprendimientos no pueden ni deben fracasar porque son un ejemplo para la sociedad; deben demostrar que los trabajadores pueden ser dirigentes de sí mismos”, afirmó. Mujica insistió en la necesidad de invertir en la fuente de trabajo y repasó la historia del movimiento cooperativo: “Nosotros hemos decidido apoyar de todo corazón este tipo de experiencias, que tampoco arrancaron con nosotros, porque el movimiento cooperativista es viejo”, manifestó.
Mujica señaló especialmente a los cooperativistas que deben cuidar el capital común y que no todo lo que es producto, “ni por asomo”, es ganancia. “Siempre hay que invertir algo, porque las máquinas envejecen y la manera de mantener la empresa es sacrificar una parte del ingreso volviéndola a invertir. Si no es así, nos comemos el futuro; estamos asegurando la muerte a mediano plazo y este proceso es implacable”, dijo. “Cuidar una empresa significa, a la hora del reparto, invertir, porque hay que cambiar de equipos, mejorar la tecnología. Por eso digo que acá no sale nadie rico; pueden tener la seguridad de tener un trabajo firme, porque ninguna empresa patronal puede hacer lo que pueden hacer ustedes: cuando las papas queman, apretarse y, si no alcanza, repartir menos”, continuó.
Hace un año, El Águila recibió un crédito del Instituto Nacional del Cooperativismo (INACOOP) por US$ 147.000 dólares. El riguroso cumpliendo de los créditos otorgados llevó al Estado a que se le prestaran otros US$ 20.000 para la compra de cadenas. Los trabajadores, por su parte, también realizaron una inversión propia por US$ 250.000, de los cuales US$ 190.000 corresponden a un contrato de leasing con el frigorífico Canelones que está próximo a ser pagado en su totalidad. En el período comprendido entre abril de 2012 –cuando la fábrica comenzó a funcionar- hasta marzo de 2013, la cooperativa facturó unos US$ 5.643.222.
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