La Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay (FCPU) está dando un paso poco frecuente en el ecosistema cooperativo: se posiciona como una de las primeras gremiales en incorporar de forma sistemática la inteligencia artificial en sus acciones cotidianas. Lo hace a través del proyecto “Canvas Cooperativo: innovando en la gestión”, una iniciativa que no solo adapta herramientas de gestión al mundo cooperativo, sino que además incorpora un laboratorio digital con apoyo de IA, marcando un cambio de escala en cómo se diseñan, piensan y ejecutan los proyectos colectivos.
El punto de partida no es menor. Desde hace años, muchas cooperativas enfrentan una dificultad concreta: transformar ideas en proyectos claros, viables y financiables. La experiencia muestra que una parte importante de las propuestas no logra avanzar no por falta de valor, sino por problemas en su formulación o estructuración. Frente a esto, el Canvas Cooperativo surge como una respuesta práctica: una herramienta visual, colaborativa y adaptable que permite ordenar el pensamiento y tomar decisiones de forma colectiva.
La propuesta es llevada adelante por la FCPU y es cofinanciado por el Instituto Nacional de Formación y Empleo (INEFOP), lo que permite subvencionar la participación de integrantes de Cooperativas de Trabajo y Social del Uruguay. El proyecto es coordinado por Juan Manuel Chaves.

La primera etapa
A lo largo de cinco talleres, la FCPU desplegó un proceso de formación de formadores que combinó innovación, metodología y construcción colectiva. El recorrido comenzó con una presentación del proyecto, su origen y sus objetivos, poniendo en común el camino transitado hasta llegar a esta herramienta. Allí se instaló una idea central: el Canvas no es solo una metodología, sino parte de una estrategia más amplia para fortalecer las capacidades del sector cooperativo.
El segundo y tercer taller introdujeron el Canvas dentro del campo de la innovación. Lejos de asociarla únicamente a la tecnología, se trabajó la innovación como generación de valor a través de nuevas formas de organizar, producir o colaborar. En ese marco, el Canvas Cooperativo aparece como una herramienta que permite aterrizar ideas, ordenar procesos y fomentar dinámicas de innovación abierta, donde el conocimiento circula entre actores diversos.
A partir de allí, el proceso avanzó hacia lo concreto: cómo construir un canvas. Se abordaron los distintos módulos que estructuran la herramienta —desde el propósito y la definición del problema, hasta los recursos, alianzas, diseño del proyecto y evaluación— poniendo el foco en bajar las ideas a tierra y hacerlas operativas. Este enfoque práctico fue clave: cada participante trabajó sobre casos reales, aplicando la herramienta en situaciones concretas.
El cuarto taller giró hacia la dimensión pedagógica. No se trató solo de aprender una herramienta, sino de pensar cómo enseñarla. Se trabajó en la construcción de metodologías de formación, en el diseño de materiales y en la generación de preguntas que guíen a las cooperativas en cada etapa del proceso. La lógica fue clara: una herramienta potente necesita también una estrategia clara de transmisión para escalar su impacto.
Finalmente, el quinto taller marcó un punto de inflexión en todo el proceso: el pasaje del Canvas Cooperativo desde una herramienta metodológica hacia una plataforma digital con inteligencia artificial integrada. En esta instancia se trabajó específicamente sobre cómo estructurar el Canvas en su versión digital, identificando los aspectos clave para su diseño, usabilidad y escalabilidad.
La discusión no se limitó a lo técnico. Se abordó cómo traducir una herramienta pensada para el trabajo colectivo —basada en preguntas, reflexión y construcción grupal— a un entorno digital capaz de acompañar esos procesos sin perder su esencia. En ese sentido, la incorporación de inteligencia artificial aparece como un soporte que asiste en la formulación de proyectos, ordena la información y guía a las cooperativas en tiempo real, sin sustituir la toma de decisiones colectiva.
Este enfoque se alinea con la evolución que ya venía teniendo la herramienta, que incluso cuenta con versiones digitales que han permitido ampliar su alcance más allá del territorio nacional. Pero el salto que propone el laboratorio digital es cualitativamente distinto: no se trata solo de digitalizar un lienzo, sino de construir un entorno inteligente que dialogue con quienes lo utilizan.
Este último encuentro también permitió proyectar el Canvas Cooperativo hacia el futuro, como una herramienta viva, adaptable y en constante evolución, capaz de incorporar nuevas tecnologías sin perder su anclaje en los valores del cooperativismo. En un contexto donde la inteligencia artificial comienza a integrarse en los procesos organizacionales, la propuesta de la FCPU se diferencia por su enfoque: utilizar la tecnología para potenciar lo colectivo y no para reemplazarlo.
El proceso formativo estuvo coordinado por María Laura Coria, y contó con un equipo docente integrado por Yolanda Oyarbide, Claudia De Lisio y Margarita Baptista, quienes acompañaron el desarrollo pedagógico del programa y la construcción colectiva de la metodología. También participan del proyecto la Cooperativa Subte, realizando la identidad gráfica del proyecto.
Espíritu del proyecto
El resultado buscado es ambicioso pero concreto: cooperativas con mayor capacidad para diseñar proyectos sólidos, tomar decisiones informadas y sostener procesos de innovación en el tiempo. En ese sentido, el Canvas Cooperativo no es un fin en sí mismo, sino un medio para fortalecer la gestión, mejorar la viabilidad de las iniciativas y ampliar el impacto del cooperativismo en Uruguay.
Con esta iniciativa, la FCPU no solo responde a una necesidad del sector, sino que se adelanta a una tendencia global: la integración de inteligencia artificial en procesos organizacionales. La diferencia es que lo hace desde una perspectiva cooperativa, donde la tecnología no sustituye lo colectivo, sino que lo potencia.








Debe estar conectado para enviar un comentario.