El pasado 13 de julio de 2020, la Comisión Especial de Cooperativismo del Poder Legislativo integrada por los representantes Gonzalo Mujica, Ubaldo Aita, Elsa Capillera, Ernesto Otero, Javier Radiccioni y Conrado Rodríguez recibieron a una delegación de FCPU (Walter Zurdo, Marisol Fuentes y Sergio Reyes) para intercambiar sobre la realidad del sector y presentar una serie de propuestas legislativas.
A continuación presentamos la versión taquigrática:
—La Comisión da la bienvenida a una delegación de la Federación de
Cooperativas de Producción del Uruguay integrada por el señor Walter Zurdo, presidente -Cooperativa Kulturaa-; la señora Marisol Fuentes, secretaria -Cooperativa Eggea-; el doctor Sergio Reyes, técnico del área jurídica, y el señor Juan Chaves, comunicador.
La invitación es a los efectos de comenzar un trabajo de revisión de la ley. Vamos a invitar a todos los sectores del cooperativismo; a iniciativa del señor diputado Otero, comenzamos por citarlos a ustedes, a Inacoop y a Cudecoop, que estuvieron antes.
SEÑOR ZURDO (Walter).- Agradezco la invitación. Para nosotros es grato encontrarnos con ustedes en esta oportunidad, contando con la presencia de nuestro asesor jurídico.
En primer lugar, es muy importante plantear nuestra visión sobre el sistema cooperativo. En el gran paraguas de nuestra gremial, la Cudecoop -los compañeros y las compañeras estuvieron antes-, por algunas reuniones que hemos tenido ya con los decisores de la política pública del Inacoop, podemos decir que estamos en una misma línea de trabajo mirando hacia adelante, tratando de campear esta coyuntura para ver el día después. La Federación tiene más de cincuenta años y surge en el interior, exactamente en Paysandú. Al día de hoy, es un universo cooperativo de más de novecientas cooperativas que aportan al Banco de Previsión Social. Nosotros tenemos una cantera de aproximadamente trescientas y pico de afiliados de todo el país y a eso le sumamos las cooperativas sociales, que son cuatrocientas y pico; o sea, entre trece mil y quince mil mujeres y hombres que viven del cooperativismo de producción y de trabajo.
Nos gusta decir de producción y de trabajo; la denominación histórica es de producción, que nos viene al pelo, pero en general nos llaman las cooperativas de trabajo.
El eje de la planificación -que en estos últimos tiempos la pandemia cambió un poco, pero seguimos manteniendo- es el fortalecimiento de la gremial. Como muchas veces pasa, lo que surge en el interior termina en Montevideo, y existe la necesidad de tener la visión país. Tanto con Inacoop como con Cudecoop compartimos lo que tiene que ver con el desarrollo territorial y las mesas intercooperativas; pensar en el desarrollo territorial es muy importante para nosotros porque si analizamos el movimiento cooperativo, tenemos casi todo para lograr el desarrollo humano necesario: la vivienda, el ahorro y crédito, el trabajo, el consumo. En el interior se da mucho esa sinergia -lo hemos visto en algunas experiencias-, que a veces la macrocefalia de Montevideo no permite, y se dan experiencias muy interesantes. Nos parece que eso va a facilitar estas cosas que queremos llevar adelante. Por eso decíamos que tenemos un hilo conductor con nuestro paraguas Cudecoop y en esas dos o tres reuniones que hemos tenido con el Inacoop.
Los aspectos legales se los dejamos a Sergio. Esto lo venimos conversando hace tiempo; creemos que esta ley puede ser modificable como cualquier ley -ustedes son legisladores experientes- y que se puede avanzar un poco más en algunos temas que nos parecen importantes, sobre todo pensando en el cooperativismo con esta cantidad de población. En Uruguay, un tercio de la población tiene que ver con el cooperativismo; es el único o uno de los únicos países del mundo con esta condición. Más de un millón y pico de habitantes tiene una relación con el cooperativismo en lo que tiene que ver con la vivienda, el trabajo, el consumo. Uno de los aspectos tiene que ver con el tamaño de las cooperativas. En el período pasado, siempre abordábamos todo con la Auditoría Interna de la Nación. Nos parece importante que las cooperativas estén supercontroladas, pero no es lo mismo una gran cooperativa de más de cien o doscientos trabajadores que una pequeña de denominación Pymes con hasta diecinueve trabajadores y otras condiciones, que no siempre llegan en tiempo y forma.
Queremos dejar claro que no defendemos a los que no son cooperativas, por más que su denominación sea cooperativa; en esto hemos sido muy honestos. Con este boom del cooperativismo han surgido, propio de esta situación, unipersonales disfrazadas de cooperativas. Nosotros defendemos el cooperativismo de verdad, en serio, y entendemos que a veces hay algunas trabas, sobre todo para esos pequeños emprendimientos de seis, siete u ocho cooperativistas, a veces radicados en el interior, para quienes se hace complejo todo el tema del tramiterío, aunque ahora sea todo informático. Creemos que ahí podría haber no diríamos un afloje, pero sí una consideración. Una cooperativa grande tiene todo un equipo técnico; muchas de las consultas que recibimos por parte de las pequeñas es porque llegan tarde y mal con los libros o la presentación de los balances. Creo que hay que dar una mano a esos pequeños emprendimientos.
Otra cosa que nos preocupa, y lo hemos visto acentuado ahora con los préstamos de la Agencia Nacional de Desarrollo, es que en Uruguay está muy arraigado el tema del empresariado y las Pymes, pero al cooperativismo se le complica cuando va a líneas de crédito. Nos equiparan a las Pymes, que no nos hace mal, pero deberíamos poder tener líneas específicas, por ejemplo de ANDE, sobre todo ahora con todo el tema de la pandemia, para poder ubicarnos en el escenario. Las Pymes son hermanas nuestras, pero debería haber líneas especiales sin más ni menos beneficios que otras, con las mismas condiciones de juego; que se diga: «Este nicho es para las cooperativas de trabajo»; eso nos parece muy importante. Le decíamos al presidente de Inacoop y a la presidenta de la ANDE que no va a haber un aluvión de solicitudes, pero el cooperativista va a decir que su empresa cooperativa también está siendo considerada. Y eso, en esto de la imagen y el reconocimiento, nos parece importante.
Estamos en un proceso de pensar a la cooperativa como empresa. Esta palabra ha sido un poco vilipendiada, pero nosotros pensamos que hay que fortalecerla. Somos empresas de capital social y, por lo tanto, tan dignas como cualquier otra empresa, y debemos demostrarlo. La Federación, en el nombre de los compañeros, ha salido a decir que nos venimos a ganar la confianza del resto del movimiento cooperativo y del empresariado nacional porque entendemos que tenemos mucho para aportar y dar. De hecho, se está haciendo, pero a veces hay situaciones que no le hacen mucho bien al cooperativismo porque generan la sensación de que es malo, está condicionado y se recibieron préstamos y los devolvieron. Esas son algunas perlas del collar, que no hacen al movimiento en total.
Estamos trabajando con la Unión Europea en un proyecto que se ganó hace un par de años, que refiere a equidad y género, con el que estamos apuntando a un sector muy importante del cooperativismo, que había quedado de lado en la sociedad en general por una serie de situaciones y problemáticas. Nosotros lo estamos levantando y hemos tenido muy buena receptividad, tanto a nivel nacional como internacional. Estamos haciendo una punta de lanza para hacer ver que el cooperativismo se hace cargo de algunos problemas de la sociedad que no estamos conduciendo muy bien.
Es grato estar acá. Tenemos la cabeza abierta y las orejas prontas para escuchar, y nos ponemos a las órdenes, porque estamos para aprender y dar una mano para mejorar el sector.
SEÑORA FUENTES (Marisol).- Agradecemos enormemente por permitirnos estar acá. Otra preocupación que tenemos, que viene de antes y seguimos manteniendo, porque pensamos que hay que continuar profundizando, es la cuestión de las compras públicas en lo que refiere al sector. Walter dijo muy bien que ahora no solo somos cooperativas de producción, sino también de trabajo, que fundamentalmente funcionan ofreciendo servicios y por lo general lo hacen en organismos del Estado. No pretendemos ser un sector de preferencia ni tener contemplaciones, pero sería importante que se haga posible que haya un nicho de mercado de las compras públicas reservado para las cooperativas.
El tema de género que planteó Walter es un proyecto que nos preocupa y nos ocupa mucho en la Federación. Gracias a la ayuda de la Unión Europea hemos trabajado muchísimo la temática de género y lo último que se está haciendo es que, a partir de un diagnóstico, se termine el proyecto con un documento que sea una propuesta de diseño de incidencia en políticas públicas en la temática de género, mirado desde el sector cooperativo. Eso se está haciendo y gracias a la ayuda de la Unión Europea se han recorrido diez departamentos, trabajando con mujeres cooperativistas en el interior, escuchando la problemática y haciéndonos eco de eso, tratando de elaborar un documento. Se trata de un proyecto que ha sido bastante exitoso y en la carpeta que entregamos figuran los resultados de una encuesta que se hizo a las compañeras en pandemia. Creemos que son pasitos importantes que estamos dando como movimiento cooperativo, que son un aporte a la sociedad.
SEÑOR REYES (Sergio).- En primer lugar, en función de que precedentemente participó Cudecoop en la Comisión, creo que es pertinente aprovechar la intervención que realizaron la presidenta y los asesores jurídicos, para expresar que desde la Federación se acompañan en sustancia los planteos que se realizaron acerca de los posibles análisis de modificaciones de la Ley N° 18.407. En particular, se remarca lo referente a la relación jurídica específica que se genera en el ámbito de las cooperativas, que es el denominado acto cooperativo, que en realidad no es una creación uruguaya, sino que es una construcción latinoamericana, que está recogida en seis o siete legislaciones de diversos
países de América Latina, e incluso podríamos aprovechar la legislación comparada en el análisis que se va a hacer de intentar profundizar en la especial relación jurídica que se da en el ámbito del cooperativismo.
En segundo término -algo que quizás corre por la experiencia en mi caso particular-, me parece que corresponde celebrar la continuidad de la Comisión Especial sobre Marco Cooperativo, desde su creación en el año 2005. En ese período tuve la oportunidad de participar como integrante de la Comisión Honoraria del Cooperativismo, que fue el período legislativo en el que se aprobó la ley general de cooperativas.
Acerca de las cuestiones vinculadas al cooperativismo de trabajo, vale la pena mencionar, aunque sea muy someramente, que las cooperativas de trabajo tienen su existencia jurídica desde el año 1946 en lo que fue la primera ley de cooperativismo general -la primera fue la de cooperativas agrarias-, que fue regulada en conjunto con las cooperativas de consumo. En el año 1966 hubo otro avance legislativo y en el año 2004 hubo otra modificación de la legislación cooperativa, para finalmente recalar en la Ley N° 18.407, que es la que tenemos hoy.
En cuanto a las cooperativas de trabajo, toda esa legislación ha tenido algunos hilos conductores, que básicamente pasan por su definición, que tiene que ver con la creación de puestos de trabajo, la autogestión y la participación democrática e igualitaria, la solidaridad y la responsabilidad en el ámbito empresarial. Como bien dijo el presidente de la Federación, las cooperativas son empresas que deben ser competitivas y deben adecuar su funcionamiento en lo económico y en lo financiero a las realidades de la vida cotidiana y del mercado.
En relación con las posibles modificaciones a la ley general de cooperativas, específicamente en cuanto a las cooperativas de trabajo, puedo decir que a nosotros nos interesa hacer una especie de avanzada, sin desconocer que va a haber un trabajo general y que la Cudecoop tiene una comisión de asesores jurídicos de la que participamos. Nos importa plantear que sea considerado con la mayor urgencia un pequeño anteproyecto de ley, que vamos a dejar en la Comisión, que refiere a tres puntos específicos del capítulo de cooperativas de trabajo, aunque adelanto que algunas de las modificaciones pueden comprender al conjunto de las cooperativas. Uno es la modificación del artículo 36 de la Ley N° 18.407 en lo concerniente a la integración por titulares y suplentes de los órganos sociales de las cooperativas, que son el consejo directivo, la comisión fiscal y la comisión electoral. La ley, lamentablemente, quedó con una pequeña incongruencia en lo que refiere a la circunstancia de que el mínimo de integrantes para crear una cooperativa es de cinco personas, pero a su vez se establece que los órganos sociales deben tener un número impar de miembros y no menos de tres, salvo en comisiones electorales o fiscales cuando sean menos de quince socios en la cooperativa. Asimismo, la ley establece que los órganos sociales deben estar integrados por titulares y suplentes. Si hacemos una cuenta muy simple, si se tienen cinco, seis o siete integrantes, no da para integrar los órganos sociales con titulares y suplentes, como establece la ley.
Por otro lado, el artículo 36 incorporó una figura, que recogió de la legislación cooperativa española, tanto nacional como autonómica, que es la del administrador único.
Es decir que cuando son cooperativas de menos de diez socios, los cooperativistas tienen la posibilidad de elegir un administrador único en lugar del consejo directivo. O sea, una sola persona, al estilo de las sociedades de responsabilidad limitada o sociedades en comandita, y en ese caso el administrador cumple las funciones del consejo directivo. Ahora bien, ¿en qué se junta una cosa con la otra? Ha habido una interpretación, sobre todo del Registro de Personas Jurídicas -por lo menos en un momento dado; ahora habría un poquito de flexibilidad acerca del punto-, en lo que tiene que ver con la aplicación de la figura del administrador único. El artículo 36 establece que es una figura opcional, lo que quiere decir que cada cooperativa decide si quiere optar por la figura del administrador único o no. En general, hasta ahora no se ha optado por esa figura, pero el punto es que cuando se superpone a lo que se establece en cuanto a que los órganos sociales deben estar integrados por titulares y suplentes, hay una interpretación de que cuando son menos de diez socios la figura del administrador único debe aplicarse siempre. ¿Por qué razón? Porque cuando son menos de nueve no da para integrar titulares y suplentes; entonces, se considera que lo que el legislador más bien quiso fue sustituir el consejo directivo por la figura del administrador único, cuando en realidad estrictamente no fue así. Habría que estudiar la historia de la ley, pero en definitiva quienes conocemos el análisis de elaboración del proyecto y demás, sabemos que fue una figura opcional, que no se intentó establecer obligatoriamente el administrador único en lugar del consejo directivo cuando fueran pocos miembros.
Creemos que no habría que suprimir la figura del administrador, que habría que dejarla; en definitiva, es una flexibilidad porque los cooperativistas pueden optar por ella, pero habría que corregir lo relativo al punto de la exigencia de titulares y suplentes.
Habría que ir a la práctica que existía antes de 2008 cuando sin estar regulado este punto se aceptaba con absoluta normalidad que se integraran los órganos sociales con titulares y con los suplentes hasta que diese el número. Por lo tanto, si había cantidad de socios para integrar un suplente al consejo directivo, uno a la comisión electoral, etcétera, era lo que se aceptaba. La propuesta es muy simple: adecuar el artículo 36 estableciendo que los titulares siempre deben ser nombrados y los suplentes mientras alcance el número de socios.
La segunda propuesta -lo digo en el orden en el que está establecido en el anteproyecto de ley- si se quiere es más relevante, más sustantiva que esta primera, y tiene que ver con darle rango legal a la figura del aspirante a socio. El punto es que esta figura que viene aplicándose en Uruguay desde la década del sesenta, vía aplicación de estatutos -es decir, en los textos estatutarios se contiene la figura del aspirante-, como no tiene reconocimiento legal, existen dificultades para que los organismos públicos acepten que el aspirante a socio es una figura distinta al socio estrictamente, y es una figura distinta al empleado, es decir, es una figura intermedia. Es una figura que en realidad da la posibilidad a los socios cooperativistas de integrar a otras personas, con la posibilidad de que esta persona tenga participación en la cooperativa, pueda concurrir a la asamblea, tenga voz en la asamblea. Es decir, que tenga los mismos derechos y obligaciones que los demás socios con algunas excepciones: en tanto no integra capital social no tendría derecho al retorno de excedentes, no podría integrar un órgano social. En todo caso, se propone que la aplicación de la figura de la aspirantía que hoy se hace por vía estatutaria tenga rango legal y que, a su vez, tenga el mismo tratamiento que el de un socio en lo que tiene que ver con aspectos fiscales y de seguridad social.
Si se quiere en esta segunda propuesta se hace un agregado al artículo 100 de la Ley Nº 18.407, y es más relevante, más sustantiva y sería muy importante que se aprobara, por la circunstancia de que hoy en día, como ustedes saben, las cooperativas han crecido muchísimo en los últimos años en el sector de los servicios, de las actividades de educación, de enseñanza, en lo que tiene que ver con las entidades que llevan a cabo la ejecución de políticas públicas sociales; hay muchísima cantidad. Por ejemplo hay mucha cantidad de cooperativas en la gestión de centros CAIF, en la gestión de los refugios. ¿Qué ocurre? Que estas cooperativas que muchas veces empiezan con cinco o seis socios, cuando de pronto acceden a algún programa de estas características, a alguna actividad de este tipo, necesariamente tienen que incorporar cierta cantidad de personal de manera abrupta. El punto es que si bien las cooperativas de trabajo, como ustedes saben, tienen la posibilidad de tener empleados, tienen un límite, lo que es absolutamente razonable. Entonces, el punto está en la dificultad que tienen estas cooperativas para mantenerse dentro de los márgenes legales -esa es la realidad-, en el sentido de respetar la cantidad de empleados que pueden tener y cumplir el servicio. Esa es la contradicción: llevar a cabo la actividad para la que fueron creadas y que, por supuesto, es muy deseable que lo hagan. Por esa razón la incorporación a nivel legal de la figura del aspirante sería un elemento muy trascendente.
Finalmente -un aspecto que desarrolló muy bien la presidenta de Cudecoop en la comparecencia anterior-, se trata de flexibilizar en particular para algunas cooperativas de menores recursos o de menos volúmenes, algunas exigencias de la Auditoría Interna de la Nación para facilitar su funcionamiento y procurar de esa manera que no sea, si se quiere, una barrera, un obstáculo la circunstancia de ciertos controles, requisitos para el desarrollo, en sus fases primarias, entendámonos, porque tampoco se es partidario de flexibilizar al punto de que las cooperativas se desnaturalicen ni mucho menos. La idea es fijar escalones. Para aquellas cooperativas que tienen algún funcionamiento muy básico, que tienen pocos recursos, pocos volúmenes de producción, que se están formando, la idea es evitar lo que muchas veces ocurre: que lamentablemente algunas cooperativas queden en la etapa de formación. Algunas que no terminan de concretarse tienen su estatuto, se constituyen; a veces, llegan a inscribirse en el Banco de Previsión Social, en la Dirección General Impositiva, Auditoría Interna de la Nación, Inacoop; otras siquiera llegan a estas inscripciones porque a veces les falta algún estudio de viabilidad para llevar a cabo su actividad. Pero, reitero: hay otras que en realidad no pueden cumplir con los requerimientos en su fase primaria, requerimientos que se constituyen en barreras que las privan de constituirse. Por eso hablamos de flexibilizar.
En definitiva, esos son los tres puntos que se tocan en este anteproyecto de ley que entregaremos a la Comisión para su estudio y se agradece su consideración lo más urgentemente posible.
Por último, vale aprovechar la ocasión para pedir a la Comisión Especial de Cooperativismo si tiene a bien estudiar un pequeño anteproyecto de ley que se planteó hace dos meses a nivel del Banco de Previsión Social, sobre todo, en cuanto a extender los beneficios que se concedieron a las empresas personales con poca cantidad de integrantes al inicio de la pandemia, cuando el gobierno aplicó algunas medidas paliativas para favorecer la supervivencia de las empresas. El punto es que luego, a pocos días, se sancionó una nueva ley modificatoria para dejar comprendidas las cooperativas, pero en cualquier caso están las limitaciones de que no es para todas las cooperativas; aproximadamente dos tercios de ellas quedaron comprendidas en esta ley, pero el restante tercio no, y la problemática es la misma, por más que tengan alguna cantidad de socios más, porque ese es el problema por el cual no pudieron acceder a estos beneficios.
Por lo tanto, les dejamos ese anteproyecto de ley -o se lo enviamos si no contamos con él aquí- que refiere a los beneficios de la seguridad social para estas cooperativas; recuerden que los beneficios son exclusivamente para el lapso de dos meses, una medida acotada con un costo que estimo mensurable y bajo para las arcas del Estado, pero de mucho beneficio o impacto para este conjunto de cooperativas que quedaron excluidas.
Por mi parte, sería todo.
SEÑOR PRESIDENTE.- La Comisión agradece la presencia de representantes de la Federación de Cooperativa de Producción del Uruguay.
—Al principio de la reunión acordamos recibir a las tres cooperativas sociales que nos solicitaron audiencia. Como esa reunión va a ocupar solo parte de la sesión, sugiero invitar a algún otro integrante de Cudecoop. Las cooperativas de ahorro y crédito y las de consumo tienen algunas problemáticas en común, que sería interesante conocer. Si están de acuerdo, podríamos invitarlas para la próxima sesión.
(Apoyados)
—Entonces, además de las tres cooperativas que han pedido audiencia, vamos a invitar a la asociación de cooperativas de ahorro y crédito, y de consumo para la próxima reunión de la Comisión.
No habiendo más asuntos, se levanta la reunión.
DOCUMENTOS ADJUNTOS
- Version taquigráfica de la seción con presencia además de Inacoop y Cudecoop.
- Modificaciones a la Ley de Cooperativas N° 18.407, en relación con las Cooperativas de Trabajo propuestas por FCPU.
- Ante Proyecto de Ley para extender a todas las cooperativas los beneficios temporarios relativos a los aportes al BPS, concedidos al inicio de la pandemia a un conjunto determinado de empresas y cooperativas.
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