Versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por varios señores representantes, en sesión de 7 de julio de 2021, con motivo del Día Mundial de Cooperativismo
SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a considerar el asunto que figura en segundo término del orden del día: «Día Mundial del Cooperativismo».
Tiene la palabra la señora Diputada Cecilia Bottino.
SEÑORA BOTTINO FIURI.- Señora Presidenta: esta iniciativa que presentamos a la Cámara, y a la que en la reunión de coordinación de los partidos se hizo lugar inmediatamente, obedece en realidad a una idea que nos hizo llegar a los Diputados de Paysandú un profesional de ese departamento comprometido históricamente con el movimiento cooperativista: el arquitecto Juan Carlos Siázaro. Él nos planteó que entendía que era bueno que en el marco del Día Internacional de las Cooperativas, que se celebró el pasado 3 de julio, tuviéramos la oportunidad de poner este tema arriba de la mesa en el Parlamento, más allá de lo que hacemos usualmente y de las actividades que realizamos los integrantes de la Comisión Especial de Cooperativismo, que analizamos este asunto. Al arquitecto Siázaro le parecía -lo cual comparto- que nos merecíamos un debate más amplio del que tenemos habitualmente, ya que por lo general traemos el tema del cooperativismo cuando votamos una capital departamental como Capital Nacional de Cooperativismo. Él consideraba -yo tomé la posta- que era bueno que en este pleno pudiéramos -por lo menos en la oportunidad que nos dan estos veinte minutos- reflexionar sobre este tema.
Este Día Internacional de las Cooperativas nos encuentra en este 2021 con el lema «Reconstruir mejor juntos». ¡Qué lema eligieron! En realidad, el gesto de hablar de reconstrucción en estos momentos marca la relevancia y la impronta que tiene el sistema cooperativo, que ya está pensando estrategias de salida en un escenario crítico que trasciende -lógicamente- lo nacional. Y es desde esa fuerza del movimiento cooperativista que debemos encontrarnos y motivarnos.
En el marco de este mundo en pandemia es clara la búsqueda y la oportunidad de mostrar cómo se ha hecho frente a la crisis, en clave de solidaridad y resiliencia. Las organizaciones cooperativas apuestan hoy a una recuperación basada en las personas y en consonancia con el respeto por el medio ambiente.
Recordemos que el movimiento cooperativo busca desde los más variados espacios y áreas de actividad generar procesos de desarrollo basados en las personas, atendiendo a las necesidades contextuales y territoriales que contienen, pero con una mirada amplia y abarcativa.
A nivel nacional somos testigos de cómo en esta crisis -que no es únicamente del Uruguay, sino que lo trasciende; es mundial y abarca aspectos sociales, económicos y sanitarios- el movimiento cooperativo ha sido capaz de estar a la altura, con esa capacidad de resiliencia -como decíamos anteriormente- que es inherente a todo este movimiento que ha sabido enfrentar diversas dificultades, como lo está haciendo ahora.
Recientemente, escuchamos a la Presidenta de CUDECOOP, Alicia Maneiro, destacar como un valor que frente al cierre de empresas capitalistas y al envío de muchas personas al seguro por desempleo el movimiento cooperativo ha sido capaz de resistir; la mayoría de sus emprendimientos no han cerrado, ha enviado a muy pocas personas al seguro por desempleo, y los despidos han sido prácticamente nulos en este sector. Quería destacar sus palabras -que voy a leer de manera textual- porque me parece que nos sitúan en el momento actual y en este contexto. Ella expresó: «Cuidamos el trabajo y a los trabajadores, y miramos alrededor. Pusimos en práctica algo que está en nuestros principios y a veces nos cuesta, que es la intercooperación, no sólo para adentro, sino para afuera».
Destaco, también, lo que fue la declaración de CUDECOOP, en este Día Internacional de las Cooperativas, que expresó que hay sectores que aún no la están pasando bien y «[…] que se han visto profundamente afectados, en particular en algunos sectores del cooperativismo de trabajo y de vivienda, que además han sufrido graves recortes de recursos o de cambios en las orientaciones de financiamiento y la contratación por parte del Estado».
Deseo destacar la fortaleza, pero también las propias dificultades y debilidades que está atravesando el sistema cooperativo, no en palabras nuestras, sino en las de Cudecoop. Además, hay un entramado de solidaridad y valores cooperativos de base que se han destacado en estos momentos y que queremos poner arriba de la mesa como un plus: han apoyado ollas populares, han organizado movidas solidarias, han tenido gestos para sostener proyectos de autogestión en condiciones económicas restrictivas y con apoyos decrecientes. Eso es el movimiento cooperativo.
En el año 2019, en oportunidad de presidir la Cámara de Representantes, hicimos un seminario que se llamó Evaluación y Proyección de la Economía Social, Solidaria y Cooperativismo. Ahí planteamos que estas formas, por el contexto, no sólo se dan en situaciones de crisis, sino que también emergen con fuerza en otros momentos, particularmente -tal como surgieron a principios del siglo XXI-, frente a la crisis generalizada y estructural vivida por nuestro país, y son capaces de enfrentarlos y salir con más fuerza de ellos.
En estos tiempos inciertos apostamos a fortalecer el trabajo que se ha desarrollado y a defender, además, el acumulado histórico del movimiento todo.
Quiero hacer hincapié en que resulta poco justo -además- que el cooperativismo sea visualizado solo como una herramienta en tiempos de crisis. Por lo tanto, en estos momentos, y como lo venimos haciendo ya desde hace un tiempo, es necesario que el Gobierno y las autoridades que adoptan decisiones en políticas públicas tengan en cuenta las estrategias de fortalecimiento para con el movimiento, dinamizando su rol en el desarrollo económico y social de nuestro país.
Como decía, no quiero finalizar sin referirme a mi departamento y a quien en definitiva propuso que nos tomáramos un tiempo para reflexionar en este sentido, un profesional especializado y comprometido con el tema: el arquitecto Juan Carlos Siázaro. Él tiene un libro que se llama Aportes para una crónica del cooperativismo sanducero e, incluso, hacía referencia a que hay un tomo aquí, en la Biblioteca del Palacio Legislativo y que cualquiera de nosotros puede acceder a este. Allí narra lo que es el cooperativismo en un departamento donde se ha desarrollado muy fuertemente desde el surgimiento de la empresa de transporte COPAY -que para nosotros es un emblema-, por el año 1953; la fundación de CALPA, en 1959; las cooperativas de vivienda, desde 1970, y todo un proceso que a sanduceros y sanduceras nos compromete hasta hoy.
Siázaro dice:
«Todo este relato demuestra la gran importancia de que los vecinos trabajen unidos para obtener lo que necesitan. Hemos visto que lo han hecho formando cooperativas y que, a su vez, han sabido juntar a sus cooperativas para adquirir más fuerza en el camino hacia sus metas.
Y aun cuando hubieron experiencias que no culminaron y aun cuando los trámites llevaron mucho tiempo, preocupaciones y viajes, es indudable que a todos les quedó la tranquilidad de que intentaron lo máximo que pudieron por su propia dignidad y por procurar lo mejor para sus familias».
Por lo tanto, resta decir que frente a propuestas que no estarían dándole tanto impulso al movimiento cooperativo, teniendo en cuenta el foco de las necesidades y realidades de nuestro país y la situación de las y los cooperativistas uruguayos, nuestro compromiso y trabajo sigue estando al lado de este movimiento.
Acabamos de ingresar un proyecto de ley que refiere a un sector del movimiento, las cooperativas sociales, pero nuestro compromiso también es seguir articulando con las organizaciones vinculadas al sector cooperativista, como lo estamos haciendo y como es nuestra responsabilidad, porque desde ahí, en forma conjunta, es que vamos a poder seguir fortaleciéndolo.
Adelanto que voy a conceder una interrupción al señor Diputado Otero y luego a la señora Diputada Pereyra, quienes también van a hacer reflexiones al respecto, completando el tiempo asignado.
Muchas gracias.
SEÑOR OTERO AGÜERO.- ¿Me permite una interrupción?
SEÑORA BOTTINO FIURI.- Sí, señor Diputado.
SEÑORA PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Diputado.
SEÑOR OTERO AGÜERO.- Señora Presidenta: efectivamente, el pasado 3 de julio se celebró el Día Internacional de las Cooperativas. Naciones Unidas planteaba el tema «Reconstruir mejor juntos». Claramente, la definición tiene que ver con este contexto de pandemia, en el que la reconstrucción, de ahora en más, es vital y central en muchos aspectos, fundamentalmente, en el trabajo, la salud y la educación.
La definición de las cooperativas, de Manchester, de 1995, como asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta, democráticamente gestionada, para mi gusto, es la mejor. Quienes pudimos tomar como proyecto de vida el cooperativismo en su faceta de trabajo de producción podemos decir que es así: hay valores de autoayuda, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad; valores éticos de honestidad, apertura, responsabilidad social y preocupación por los demás.
Uruguay, nuestro país, tiene más de un siglo de cooperativismo; tiene una federación de cooperativas de producción con más de cincuenta años, que a nivel nacional trabaja por el fomento y creación de las cooperativas y, fundamentalmente, para generar condiciones que las sustenten.
En ese sentido, a diferencia de otras gestas sociales que en muchos aspectos son muy capitalinas o muy citadinas, el cooperativismo logró romper esa barrera y está metido dentro de nuestro país, en nuestro querido y profundo interior del país. Eso es de interés superlativo, ya que los trabajadores que en el interior del país se unen por intereses comunes realmente llevan décadas en este formato de trabajo que fortalece nuestro movimiento cooperativo.
Hay un estudio que llevaron adelante, entre otros, Jorge Bertullo, mi querido amigo Gabriel Isola, Diego Castro y Milton Silveira, donde se plantea que el movimiento cooperativo reconoce en sus orígenes, evolución y desarrollo una vinculación muy clara con los movimientos sociales, en particular gremios, sindicatos y diversas organizaciones laborales. El surgimiento, expansión y crecimiento han estado ligados a la acción del Estado que, por medio de leyes, normas o diversas disposiciones ha manifestado su apoyo a este desarrollo. Esta valoración no ignora que el movimiento cooperativo uruguayo ha tenido y tiene total independencia de los poderes públicos.
Para nuestro gusto, en el movimiento cooperativo hay una llamita de esperanza a esta salida, que esperemos que se pueda dar pronto, en términos de trabajo, en términos de contención a los trabajadores. Como bien decía la diputada Bottino: apenas el 1,5% de los trabajadores cooperativistas fueron al seguro de paro. Eso no quiere decir que no hayan perdido ingresos, sino que con esa sabiduría que tiene el movimiento cooperativo han sabido tomar medidas; primero, apuntando a mantener la fuente de trabajo, que es fundamental y, a su vez, a sostener la familia que vive de ese ingreso.
Nos preguntamos, justamente, si no es tomando el ejemplo de las cooperativas, que esta salida pueda darse pronto.
(Suena el timbre indicador de tiempo)
SEÑORA PRESIDENTE.- Puede continuar la señora Diputada Bottino.
SEÑORA BOTTINO FIURI.- Señora Presidenta…
SEÑORA PEREYRA PIÑEYRO.- ¿Me permite una interrupción?
SEÑORA BOTTINO FIURI.- Sí, señora Diputada.
SEÑORA PRESIDENTE.- Puede interrumpir la señora Diputada.
SEÑORA PEREYRA PIÑEYRO.- Señora Presidenta: cuando hablamos de cooperativismo, como lo han hecho mis compañeros, sin duda, el cooperativismo de vivienda tiene un lugar de importancia.
Según Cooperativas de las Américas, el cooperativismo como tal lleva implícitamente principios y valores: la ayuda mutua, la participación democrática, la igualdad, la equidad y solidaridad, entre otros; todos pilares de la construcción del cooperativismo, como una de las mayores fuerzas económicas y sociales del mundo. Se trata de una colaboración, de una asociación de voluntades, no necesariamente de capitales. Se pretende el beneficio mutuo; es conceptual e ideológico, ya que es una forma de vida que cree en los valores y principios antes mencionados, promoviendo así un enfoque integrador y sustentable.
En nuestro país, son un claro ejemplo y motivo de orgullo las cooperativas de vivienda. A lo largo de los años han tenido un claro impacto en la producción y construcción social del hábitat; han construido una organización y tejido social que se extiende más allá de los inicios de la propia cooperativa o la construcción de la vivienda. Muchas de las cooperativas de vivienda por ayuda mutua se integraron a un movimiento social, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua, que tiene como objetivo la promoción y desarrollo de las propuestas cooperativas, en el marco de las políticas nacionales de vivienda. Esto le permitió al cooperativismo por ayuda mutua estar presente en todo el país. La fundación de FUCVAM fue un factor determinante para que se consolidaran las cooperativas de ayuda mutua como una fuerza social de alcance nacional. El cooperativismo de vivienda es una forma de posesión administrada por la comunidad. Al dirigir la propiedad y la gestión del proceso de producción se optimiza la inversión, dando lugar a un mejor producto.
La economista y doctora en Geografía, especialista en el tema del cooperativismo, Graciela Aristondo, dijo en Scripta Nova, allá por el año 2003: «[…] entiendo que el carácter autogestionario del cooperativismo de autoayuda en Uruguay representa una ventaja importante, que se refleja en la calidad y las tipologías de vivienda de carácter social en el país».
La autoayuda es un elemento central en este modelo cooperativo y se cristaliza mediante el aporte de cada integrante del núcleo familiar con horas de trabajo durante el proceso de construcción. Ese proceso, según varias experiencias, facilita el buen relacionamiento e integración entre los miembros de las cooperativas desde el inicio. Se cuidan niños mientras las madres y los padres trabajan, se hace comida para todos con los aportes de todos, y se generan vínculos de apoyo y solidaridad.
Los principios del cooperativismo, sumados a la autogestión de recursos y administración comunitaria de la propiedad, hacen del sistema cooperativo de ayuda mutua de nuestro país uno de los ejemplos más sólidos de los valores y principios del cooperativismo. La solidaridad, la igualdad, la participación democrática se reflejan en acciones concretas: bolsa de horas solidarias a ser utilizadas por miembros que se vean imposibilitados de cumplir con esa obligación. En los estatutos de las cooperativas está intrínseco el principio de igualdad: los derechos y obligaciones que son para todas y todos los cooperativistas en partes iguales. Y evidentemente relacionado con la construcción y adjudicación de las viviendas, prevalece el principio de igualdad. La participación se ejerce desde el marco de la democracia representativa en la cual las mayorías deciden.
Además de la solución habitacional, las cooperativas de ayuda mutua, desde la gestión y, en ocasiones, con el Estado, construyen las estructuras de servicios, no solo para la cooperativa, sino también para el barrio donde está inserta. Construyen escuelas, policlínicas, complejos deportivos y culturales; todo de uso popular y barrial.
La construcción de la comunidad y el sentido de pertenencia son una constante en el desarrollo político y social de una cooperativa de ayuda mutua. Se busca colaborar con la erradicación de la pobreza y fomentar la integración social. A través del acceso a la vivienda digna se busca redistribuir la riqueza, cubrir las necesidades sociales inmediatas, no solo de vivienda, sino también de educación y salud, entre otras cosas.
(Suena el timbre indicador de tiempo)
Para terminar, señora Presidenta, digo que la experiencia del cooperativismo de vivienda en nuestro país es de gran valor. A lo largo de la historia ha brindado soluciones habitacionales a sectores que, de otra manera, no hubiera sido posible que accedieran, consolidándose así como un movimiento social y una alternativa seria y concreta de acceso a la vivienda.
Es todo cuanto quería decir, señora Presidenta.
Muchas gracias.
SEÑORA PRESIDENTE.- Gracias, señora Diputada.
Ha terminado el tiempo de que disponía la señora diputada Cecilia Bottino.
Tiene la palabra el señor Diputado Gonzalo Mujica.
SEÑOR MUJICA.- Señora Presidenta: como se ha dicho en Sala, las Naciones Unidas estableció el primer sábado de julio de cada año como el Día Internacional de las Cooperativas. Por lo tanto, es una iniciativa muy buena la que han tenido los legisladores de plantear una sesión de este estilo, porque nos hace detener nuestra actividad para pensar en este tema.
En Uruguay hay 3.600 cooperativas, en este momento, que brindan 25.000 puestos de trabajo directo, y a las cuales están relacionados de distintas maneras unos 800.000 uruguayos.
Solo por esta cifra vale la pena pensar un poco en la importancia del movimiento cooperativista en Uruguay. Esto es una cifra que da una relación cuantitativa de su importancia. También hay elementos cualitativos que se han señalado y que me parece que son sustanciales.
En el caso del cooperativismo, estamos ante un fenómeno de autoayuda y de autogestión que es, en sí mismo, un instrumento de democratización de acceso a bienes y servicios, de acceso al capital y de integración social. Si hay algo que distingue al cooperativismo es que donde se instaura, donde se establece, genera procesos integradores de la sociedad en sus distintas modalidades: vivienda, producción, ahorro y crédito. Siempre es un instrumento de democratización de accesos a la población y, por lo tanto, de integración. Ese es un rol que en Uruguay ha tenido desde siempre y que el Estado uruguayo ha reconocido. Yo creo que el Parlamento uruguayo, desde el momento en que crea una Comisión Especial de Cooperativismo, y la deja establecida, a pesar de que cumplió con su objetivo de aprobar una Ley General de Cooperativismo, de alguna manera, está dando la señal de la importancia del tema para el sistema político. Y yo creo que los cooperativistas uruguayos saben que en esa Comisión tienen una instancia de diálogo permanente con el Parlamento Nacional.
En este momento, esa Comisión está abocada a la revisión de aquella ley general, que fue la que estableció el marco genérico para todo el desarrollo del movimiento hace ya unos años. De modo que valga ese trabajo permanente como una expresión de nuestro compromiso con el movimiento cooperativo.
Decía las Naciones Unidas en un comunicado emitido este año sobre el Día Internacional de las Cooperativas que nadie tiene por qué enfrentarse solo a una crisis como la pandemia actual. Este es un principio cooperativista: nadie tiene por qué enfrentarse solo a esta pandemia ni a nada; siempre se puede hacer todo en comunidad y a través de la ayuda mutua.
De modo que celebro la iniciativa de la Diputada Bottino. Queremos terminar diciendo que desde la Bancada del Partido Nacional saludamos al movimiento cooperativista uruguayo y reafirmamos nuestro compromiso con su desarrollo.
Muchas gracias, señora Presidenta.
SEÑORA BOTTINO FIURI.- Pido la palabra.
SEÑORA PRESIDENTE.- Tiene la palabra la señora Diputada Cecilia Bottino.
SEÑORA BOTTINO FIURI.- Señora Presidenta: sugiero enviar la versión taquigráfica de las palabras vertidas en sala al Instituto Nacional del
Cooperativismo, a CUDECOOP, a FUCVAM, a FECOVI, a la Mesa Coordinadora de Institutos de Asistencia Técnica, al arquitecto Juan Carlos Siázaro, a la Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay y al Mides, a sugerencia del Diputado Otero.
SEÑORA PRESIDENTE.- Se va a votar el trámite solicitado.
(Se vota)
Sesenta y nueve por la afirmativa: Afirmativa. UNANIMIDAD.
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