Versión taquigráfica Día Mundial de Cooperativismo

10 de agosto de 2021

Versión taquigráfica de las palabras pronunciadas por varios  señores representantes, en sesión de 7 de julio de 2021,  con motivo del Día Mundial de Cooperativismo  

SEÑORA PRESIDENTE.- Se pasa a  considerar el asunto que figura en segundo  término del orden del día: «Día Mundial del  Cooperativismo».  

 Tiene la palabra la señora Diputada  Cecilia Bottino.  

SEÑORA BOTTINO FIURI.- Señora  Presidenta: esta iniciativa que presentamos  a la Cámara, y a la que en la reunión de  coordinación de los partidos se hizo lugar  inmediatamente, obedece en realidad a  una idea que nos hizo llegar a los  Diputados de Paysandú un profesional de  ese departamento comprometido  históricamente con el movimiento  cooperativista: el arquitecto Juan Carlos  Siázaro. Él nos planteó que entendía que  era bueno que en el marco del Día  Internacional de las Cooperativas, que se  celebró el pasado 3 de julio, tuviéramos la  oportunidad de poner este tema arriba de  la mesa en el Parlamento, más allá de lo  que hacemos usualmente y de las  actividades que realizamos los integrantes  de la Comisión Especial de  Cooperativismo, que analizamos este  asunto. Al arquitecto Siázaro le parecía -lo  cual comparto- que nos merecíamos un  debate más amplio del que tenemos  habitualmente, ya que por lo general  traemos el tema del cooperativismo cuando  votamos una capital departamental como  Capital Nacional de Cooperativismo. Él  consideraba -yo tomé la posta- que era  bueno que en este pleno pudiéramos -por  lo menos en la oportunidad que nos dan  estos veinte minutos- reflexionar sobre este  tema.  

Este Día Internacional de las  Cooperativas nos encuentra en este 2021  con el lema «Reconstruir mejor juntos».  ¡Qué lema eligieron! En realidad, el gesto  de hablar de reconstrucción en estos  momentos marca la relevancia y la  impronta que tiene el sistema cooperativo,  que ya está pensando estrategias de salida  en un escenario crítico que trasciende  -lógicamente- lo nacional. Y es desde esa  fuerza del movimiento cooperativista que  debemos encontrarnos y motivarnos.  

 En el marco de este mundo en pandemia  es clara la búsqueda y la oportunidad de  mostrar cómo se ha hecho frente a la crisis,  en clave de solidaridad y resiliencia. Las  organizaciones cooperativas apuestan hoy a  una recuperación basada en las personas y  en consonancia con el respeto por el medio  ambiente. 

 Recordemos que el movimiento  cooperativo busca desde los más variados  espacios y áreas de actividad generar  procesos de desarrollo basados en las  personas, atendiendo a las necesidades  contextuales y territoriales que contienen,  pero con una mirada amplia y abarcativa.  

A nivel nacional somos testigos de cómo  en esta crisis -que no es únicamente del  Uruguay, sino que lo trasciende; es  mundial y abarca aspectos sociales,  económicos y sanitarios- el movimiento  cooperativo ha sido capaz de estar a la  altura, con esa capacidad de resiliencia  -como decíamos anteriormente- que es  inherente a todo este movimiento que ha  sabido enfrentar diversas dificultades,  como lo está haciendo ahora.  

Recientemente, escuchamos a la  Presidenta de CUDECOOP, Alicia Maneiro,  destacar como un valor que frente al cierre  de empresas capitalistas y al envío de  muchas personas al seguro por desempleo  el movimiento cooperativo ha sido capaz  de resistir; la mayoría de sus  emprendimientos no han cerrado, ha  enviado a muy pocas personas al seguro  por desempleo, y los despidos han sido  prácticamente nulos en este sector. Quería  destacar sus palabras -que voy a leer de  manera textual- porque me parece que nos  sitúan en el momento actual y en este  contexto. Ella expresó: «Cuidamos el  trabajo y a los trabajadores, y miramos  alrededor. Pusimos en práctica algo que  está en nuestros principios y a veces nos  cuesta, que es la intercooperación, no sólo  para adentro, sino para afuera».  

Destaco, también, lo que fue la  declaración de CUDECOOP, en este Día  Internacional de las Cooperativas, que  expresó que hay sectores que aún no la  están pasando bien y «[…] que se han visto  profundamente afectados, en particular en  algunos sectores del cooperativismo de  trabajo y de vivienda, que además han  sufrido graves recortes de recursos o de cambios en las orientaciones de  financiamiento y la contratación por parte  del Estado».  

Deseo destacar la fortaleza, pero  también las propias dificultades y  debilidades que está atravesando el  sistema cooperativo, no en palabras  nuestras, sino en las de Cudecoop.  Además, hay un entramado de solidaridad  y valores cooperativos de base que se han  destacado en estos momentos y que  queremos poner arriba de la mesa como  un plus: han apoyado ollas populares, han  organizado movidas solidarias, han tenido  gestos para sostener proyectos de  autogestión en condiciones económicas  restrictivas y con apoyos decrecientes. Eso  es el movimiento cooperativo.  

En el año 2019, en oportunidad de  presidir la Cámara de Representantes,  hicimos un seminario que se llamó  Evaluación y Proyección de la Economía  Social, Solidaria y Cooperativismo. Ahí  planteamos que estas formas, por el  contexto, no sólo se dan en situaciones de  crisis, sino que también emergen con  fuerza en otros momentos, particularmente  -tal como surgieron a principios del siglo  XXI-, frente a la crisis generalizada y  estructural vivida por nuestro país, y son  capaces de enfrentarlos y salir con más  fuerza de ellos.  

En estos tiempos inciertos apostamos a  fortalecer el trabajo que se ha desarrollado  y a defender, además, el acumulado  histórico del movimiento todo.  

Quiero hacer hincapié en que resulta  poco justo -además- que el cooperativismo  sea visualizado solo como una herramienta  en tiempos de crisis. Por lo tanto, en estos  momentos, y como lo venimos haciendo ya  desde hace un tiempo, es necesario que el  Gobierno y las autoridades que adoptan  decisiones en políticas públicas tengan en  cuenta las estrategias de fortalecimiento  para con el movimiento, dinamizando su rol en el desarrollo económico y social de  nuestro país.  

Como decía, no quiero finalizar sin  referirme a mi departamento y a quien en  definitiva propuso que nos tomáramos un  tiempo para reflexionar en este sentido, un  profesional especializado y comprometido  con el tema: el arquitecto Juan Carlos  Siázaro. Él tiene un libro que se llama  Aportes para una crónica del  cooperativismo sanducero e, incluso, hacía  referencia a que hay un tomo aquí, en la  Biblioteca del Palacio Legislativo y que  cualquiera de nosotros puede acceder a  este. Allí narra lo que es el cooperativismo  en un departamento donde se ha  desarrollado muy fuertemente desde el  surgimiento de la empresa de transporte  COPAY -que para nosotros es un  emblema-, por el año 1953; la fundación de  CALPA, en 1959; las cooperativas de  vivienda, desde 1970, y todo un proceso  que a sanduceros y sanduceras nos  compromete hasta hoy.  

 Siázaro dice:  

«Todo este relato demuestra la gran  importancia de que los vecinos trabajen  unidos para obtener lo que necesitan.  Hemos visto que lo han hecho formando  cooperativas y que, a su vez, han sabido  juntar a sus cooperativas para adquirir más  fuerza en el camino hacia sus metas.  

 Y aun cuando hubieron experiencias que  no culminaron y aun cuando los trámites  llevaron mucho tiempo, preocupaciones y  viajes, es indudable que a todos les quedó  la tranquilidad de que intentaron lo máximo  que pudieron por su propia dignidad y por  procurar lo mejor para sus familias».  

 Por lo tanto, resta decir que frente a  propuestas que no estarían dándole tanto  impulso al movimiento cooperativo,  teniendo en cuenta el foco de las  necesidades y realidades de nuestro país y  la situación de las y los cooperativistas  uruguayos, nuestro compromiso y trabajo  sigue estando al lado de este movimiento.  

Acabamos de ingresar un proyecto de  ley que refiere a un sector del movimiento,  las cooperativas sociales, pero nuestro  compromiso también es seguir articulando  con las organizaciones vinculadas al sector  cooperativista, como lo estamos haciendo  y como es nuestra responsabilidad, porque  desde ahí, en forma conjunta, es que  vamos a poder seguir fortaleciéndolo.  

Adelanto que voy a conceder una  interrupción al señor Diputado Otero y  luego a la señora Diputada Pereyra,  quienes también van a hacer reflexiones al  respecto, completando el tiempo asignado.  

 Muchas gracias.  

SEÑOR OTERO AGÜERO.- ¿Me permite  una interrupción?  

SEÑORA BOTTINO FIURI.- Sí, señor  Diputado.  

SEÑORA PRESIDENTE.- Puede  interrumpir el señor Diputado.  

SEÑOR OTERO AGÜERO.- Señora  Presidenta: efectivamente, el pasado 3 de  julio se celebró el Día Internacional de las  Cooperativas. Naciones Unidas planteaba  el tema «Reconstruir mejor juntos».  Claramente, la definición tiene que ver con  este contexto de pandemia, en el que la  reconstrucción, de ahora en más, es vital y  central en muchos aspectos,  fundamentalmente, en el trabajo, la salud y  la educación.  

La definición de las cooperativas, de  Manchester, de 1995, como asociación  autónoma de personas que se unen  voluntariamente para satisfacer sus  necesidades y aspiraciones económicas,  sociales y culturales comunes por medio  de una empresa de propiedad conjunta,  democráticamente gestionada, para mi  gusto, es la mejor. Quienes pudimos tomar  como proyecto de vida el cooperativismo en su faceta de trabajo de producción  podemos decir que es así: hay valores de  autoayuda, responsabilidad, democracia,  igualdad, equidad y solidaridad; valores  éticos de honestidad, apertura,  responsabilidad social y preocupación por  los demás.  

Uruguay, nuestro país, tiene más de un  siglo de cooperativismo; tiene una  federación de cooperativas de producción  con más de cincuenta años, que a nivel  nacional trabaja por el fomento y creación  de las cooperativas y, fundamentalmente,  para generar condiciones que las  sustenten.  

En ese sentido, a diferencia de otras  gestas sociales que en muchos aspectos  son muy capitalinas o muy citadinas, el  cooperativismo logró romper esa barrera y  está metido dentro de nuestro país, en  nuestro querido y profundo interior del país.  Eso es de interés superlativo, ya que los  trabajadores que en el interior del país se  unen por intereses comunes realmente  llevan décadas en este formato de trabajo  que fortalece nuestro movimiento  cooperativo.  

Hay un estudio que llevaron adelante,  entre otros, Jorge Bertullo, mi querido  amigo Gabriel Isola, Diego Castro y Milton  Silveira, donde se plantea que el  movimiento cooperativo reconoce en sus  orígenes, evolución y desarrollo una  vinculación muy clara con los movimientos  sociales, en particular gremios, sindicatos y  diversas organizaciones laborales. El  surgimiento, expansión y crecimiento han  estado ligados a la acción del Estado que,  por medio de leyes, normas o diversas  disposiciones ha manifestado su apoyo a  este desarrollo. Esta valoración no ignora  que el movimiento cooperativo uruguayo  ha tenido y tiene total independencia de los  poderes públicos.  

 Para nuestro gusto, en el movimiento  cooperativo hay una llamita de esperanza a esta salida, que esperemos que se pueda  dar pronto, en términos de trabajo, en  términos de contención a los trabajadores.  Como bien decía la diputada Bottino:  apenas el 1,5% de los trabajadores  cooperativistas fueron al seguro de paro.  Eso no quiere decir que no hayan perdido  ingresos, sino que con esa sabiduría que  tiene el movimiento cooperativo han sabido  tomar medidas; primero, apuntando a  mantener la fuente de trabajo, que es  fundamental y, a su vez, a sostener la  familia que vive de ese ingreso.  

Nos preguntamos, justamente, si no es  tomando el ejemplo de las cooperativas,  que esta salida pueda darse pronto.  

 (Suena el timbre indicador de tiempo)  

SEÑORA PRESIDENTE.- Puede continuar  la señora Diputada Bottino.  

SEÑORA BOTTINO FIURI.- Señora  Presidenta…  

SEÑORA PEREYRA PIÑEYRO.- ¿Me  permite una interrupción?  

SEÑORA BOTTINO FIURI.- Sí, señora  Diputada.  

SEÑORA PRESIDENTE.- Puede  interrumpir la señora Diputada.  

SEÑORA PEREYRA PIÑEYRO.- Señora  Presidenta: cuando hablamos de  cooperativismo, como lo han hecho mis  compañeros, sin duda, el cooperativismo  de vivienda tiene un lugar de importancia.  

Según Cooperativas de las Américas, el  cooperativismo como tal lleva  implícitamente principios y valores: la  ayuda mutua, la participación democrática,  la igualdad, la equidad y solidaridad, entre  otros; todos pilares de la construcción del  cooperativismo, como una de las mayores  fuerzas económicas y sociales del mundo.  Se trata de una colaboración, de una  asociación de voluntades, no  necesariamente de capitales. Se pretende el beneficio mutuo; es conceptual e  ideológico, ya que es una forma de vida  que cree en los valores y principios antes  mencionados, promoviendo así un enfoque  integrador y sustentable.  

En nuestro país, son un claro ejemplo y  motivo de orgullo las cooperativas de  vivienda. A lo largo de los años han tenido  un claro impacto en la producción y  construcción social del hábitat; han  construido una organización y tejido social  que se extiende más allá de los inicios de  la propia cooperativa o la construcción de  la vivienda. Muchas de las cooperativas de  vivienda por ayuda mutua se integraron a  un movimiento social, la Federación  Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por  Ayuda Mutua, que tiene como objetivo la  promoción y desarrollo de las propuestas  cooperativas, en el marco de las políticas  nacionales de vivienda. Esto le permitió al  cooperativismo por ayuda mutua estar  presente en todo el país. La fundación de  FUCVAM fue un factor determinante para  que se consolidaran las cooperativas de  ayuda mutua como una fuerza social de  alcance nacional. El cooperativismo de  vivienda es una forma de posesión  administrada por la comunidad. Al dirigir la  propiedad y la gestión del proceso de  producción se optimiza la inversión, dando  lugar a un mejor producto.  

La economista y doctora en Geografía,  especialista en el tema del cooperativismo,  Graciela Aristondo, dijo en Scripta Nova,  allá por el año 2003: «[…] entiendo que el  carácter autogestionario del cooperativismo  de autoayuda en Uruguay representa una  ventaja importante, que se refleja en la  calidad y las tipologías de vivienda de  carácter social en el país».  

La autoayuda es un elemento central en  este modelo cooperativo y se cristaliza  mediante el aporte de cada integrante del  núcleo familiar con horas de trabajo  durante el proceso de construcción. Ese  proceso, según varias experiencias, facilita el buen relacionamiento e integración entre  los miembros de las cooperativas desde el  inicio. Se cuidan niños mientras las madres  y los padres trabajan, se hace comida para  todos con los aportes de todos, y se  generan vínculos de apoyo y solidaridad.  

Los principios del cooperativismo,  sumados a la autogestión de recursos y  administración comunitaria de la propiedad,  hacen del sistema cooperativo de ayuda  mutua de nuestro país uno de los ejemplos  más sólidos de los valores y principios del  cooperativismo. La solidaridad, la igualdad,  la participación democrática se reflejan en  acciones concretas: bolsa de horas  solidarias a ser utilizadas por miembros  que se vean imposibilitados de cumplir con  esa obligación. En los estatutos de las  cooperativas está intrínseco el principio de  igualdad: los derechos y obligaciones que  son para todas y todos los cooperativistas  en partes iguales. Y evidentemente  relacionado con la construcción y  adjudicación de las viviendas, prevalece el  principio de igualdad. La participación se  ejerce desde el marco de la democracia  representativa en la cual las mayorías  deciden.  

Además de la solución habitacional, las  cooperativas de ayuda mutua, desde la  gestión y, en ocasiones, con el Estado,  construyen las estructuras de servicios, no  solo para la cooperativa, sino también para  el barrio donde está inserta. Construyen  escuelas, policlínicas, complejos deportivos  y culturales; todo de uso popular y barrial.  

 La construcción de la comunidad y el  sentido de pertenencia son una constante  en el desarrollo político y social de una  cooperativa de ayuda mutua. Se busca  colaborar con la erradicación de la pobreza  y fomentar la integración social. A través  del acceso a la vivienda digna se busca  redistribuir la riqueza, cubrir las  necesidades sociales inmediatas, no solo  de vivienda, sino también de educación y  salud, entre otras cosas. 

 (Suena el timbre indicador de tiempo)  

Para terminar, señora Presidenta, digo  que la experiencia del cooperativismo de  vivienda en nuestro país es de gran valor.  A lo largo de la historia ha brindado  soluciones habitacionales a sectores que,  de otra manera, no hubiera sido posible  que accedieran, consolidándose así como  un movimiento social y una alternativa  seria y concreta de acceso a la vivienda.  

 Es todo cuanto quería decir, señora  Presidenta.  

 Muchas gracias.  

SEÑORA PRESIDENTE.- Gracias, señora  Diputada.  

 Ha terminado el tiempo de que disponía  la señora diputada Cecilia Bottino.  

 Tiene la palabra el señor Diputado  Gonzalo Mujica.  

SEÑOR MUJICA.- Señora Presidenta:  como se ha dicho en Sala, las Naciones  Unidas estableció el primer sábado de julio  de cada año como el Día Internacional de  las Cooperativas. Por lo tanto, es una  iniciativa muy buena la que han tenido los  legisladores de plantear una sesión de este  estilo, porque nos hace detener nuestra  actividad para pensar en este tema.  

En Uruguay hay 3.600 cooperativas, en  este momento, que brindan 25.000 puestos  de trabajo directo, y a las cuales están  relacionados de distintas maneras unos  800.000 uruguayos.  

Solo por esta cifra vale la pena pensar  un poco en la importancia del movimiento  cooperativista en Uruguay. Esto es una  cifra que da una relación cuantitativa de su  importancia. También hay elementos  cualitativos que se han señalado y que me  parece que son sustanciales.  

En el caso del cooperativismo, estamos  ante un fenómeno de autoayuda y de autogestión que es, en sí mismo, un  instrumento de democratización de acceso  a bienes y servicios, de acceso al capital y  de integración social. Si hay algo que  distingue al cooperativismo es que donde  se instaura, donde se establece, genera  procesos integradores de la sociedad en  sus distintas modalidades: vivienda,  producción, ahorro y crédito. Siempre es  un instrumento de democratización de  accesos a la población y, por lo tanto, de  integración. Ese es un rol que en Uruguay  ha tenido desde siempre y que el Estado  uruguayo ha reconocido. Yo creo que el  Parlamento uruguayo, desde el momento  en que crea una Comisión Especial de  Cooperativismo, y la deja establecida, a  pesar de que cumplió con su objetivo de  aprobar una Ley General de  Cooperativismo, de alguna manera, está  dando la señal de la importancia del tema  para el sistema político. Y yo creo que los  cooperativistas uruguayos saben que en  esa Comisión tienen una instancia de  diálogo permanente con el Parlamento  Nacional.  

En este momento, esa Comisión está  abocada a la revisión de aquella ley  general, que fue la que estableció el marco  genérico para todo el desarrollo del  movimiento hace ya unos años. De modo  que valga ese trabajo permanente como  una expresión de nuestro compromiso con  el movimiento cooperativo.  

Decía las Naciones Unidas en un  comunicado emitido este año sobre el Día  Internacional de las Cooperativas que  nadie tiene por qué enfrentarse solo a una  crisis como la pandemia actual. Este es un  principio cooperativista: nadie tiene por qué  enfrentarse solo a esta pandemia ni a  nada; siempre se puede hacer todo en  comunidad y a través de la ayuda mutua.  

De modo que celebro la iniciativa de la  Diputada Bottino. Queremos terminar  diciendo que desde la Bancada del Partido  Nacional saludamos al movimiento cooperativista uruguayo y reafirmamos  nuestro compromiso con su desarrollo.  

Muchas gracias, señora Presidenta.  

SEÑORA BOTTINO FIURI.- Pido la  palabra.  

SEÑORA PRESIDENTE.- Tiene la palabra  la señora Diputada Cecilia Bottino.  

SEÑORA BOTTINO FIURI.- Señora  Presidenta: sugiero enviar la versión  taquigráfica de las palabras vertidas en  sala al Instituto Nacional del  

Cooperativismo, a CUDECOOP, a  FUCVAM, a FECOVI, a la Mesa  Coordinadora de Institutos de Asistencia  Técnica, al arquitecto Juan Carlos Siázaro,  a la Federación de Cooperativas de  Producción del Uruguay y al Mides, a  sugerencia del Diputado Otero.  

SEÑORA PRESIDENTE.- Se va a votar el  trámite solicitado.  

 (Se vota)  

 Sesenta y nueve por la afirmativa:  Afirmativa. UNANIMIDAD.  

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